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martes, 15 de diciembre de 2020

Llamadas desde Ámsterdam de Juan Villoro

 

“TheLibrook, un espacio para los amantes de los libros”

Hoy presentamos: Llamadas desde Ámsterdam de Juan Villoro


Editorial: Almadia

La gente que conoce a Juan Villoro, afirma que es un gran conversador, un erudito, un excelente crítico de literatura, pintura y cine, y quizá hasta de cocina. En dos ocasiones, tuve el privilegio (y lo digo de verdad) de platicar con él; la primera hablamos obviamente de literatura, sobre escritores argentinos, chilenos, mexicanos, sobre el entrañable y audaz Monsiváis, sobre la vida, viajes y cuentos de Pitol y por supuesto, de la genialidad de Borges. La segunda, de autores escandinavos, rusos, de Dostoievski y Roberto Bolaño- fue como hablar de una estrella de música rock-, a quien también conoció y tuvo el gusto de llamarlo amigo. En ambas ocasiones me sentí inspirado por su charla, tan bien informada, trazada y con una elocuencia entre el rigor académico y el empedernido lector que es.

 

Admiro a Villoro en principio por su labor como comunicador de su generación, como ávido conocedor de arte, como estudioso de letras y, naturalmente, como conversador, es un tipo apasionado, emociona oírle hablar. No obstante, cuando leo sus cuentos y en esta ocasión, su breve llamada, me deja sentimientos encontrados. Sin duda estamos delante de un escritor muy formado, estudiado y técnico, cuyas historias son redondas, bien planeadas y escritas con exacta maestría, con el riguroso ojo de un crítico y escritor formado. Sí, no hay duda. Pero algo falta, me da la impresión que están tan bien trazadas que carecen de fuego y pasión; sus personajes –al menos en esta novelita de amor—, parecen muy estudiados, como si sus emociones estuvieran más bien calculadas, distantes, casi perfectas creaciones al servicio de una trama bien llevada con una tensión sólida.

 

 Esta es una novela de amor, llevada a través de las conversaciones telefónicas sostenidas entre un ex matrimonio relativamente joven, en la calle de Ámsterdam, en la colonia Hipódromo. Aquí se dan cita las figuraciones, las preguntas, las tretas y las distancias. Nuria y Juan José sólo estando lejos, se logran sentir cerca y pueden volver a hablar después de diez años de matrimonio sin hijos, en la más lineal y distante de las relaciones. La novela se lee rápido y entretiene y eso es un logro, una novela para ser leída en una sentada. 


Foto: Julio Sarabia


miércoles, 15 de mayo de 2019




“TheLibrook, un espacio para los amantes de los libros”
Hoy presentamos:
El cuadro de Dorian Gray, Oscar Wilde
Editorial: Catedra
8º libro del año 


“La gente ordinaria esperaba a que la vida le desvelase sus secretos, pero, para unos pocos, para los elegidos, la vida revelaba sus misterios antes de apartar el velo. Esto era a veces consecuencia del arte, y sobre todo del arte de la literatura, que se ocupa de manera inmediata de las pasiones y de la inteligencia”.

Oscar Wilde


¿Te gusta leer? ¿Qué estás leyendo? ¿Por qué te gusta ese libro?

Llevo cerca de diecisiete años leyendo de manera casi ininterrumpida, pero en un principio no fue así, aunque crecí rodeado de libros (mis padres era lectores, sobre todo mi madre). En casa nunca se fomentó el hábito de la lectura, y en realidad los libros eran para mí artilugios anticuados de los adultos, piezas que les daban cierta credibilidad como autoridades domésticas. En resumen: los libros me aburrían y no quería nada con ellos. Recuerdo mi primer contacto con los libros: en cierta ocasión, mientras hojeaba un libro proveniente de uno de los estantes empotrados en la sala de mi casa, mi padre me observaba sin decirme nada, aunque con una mirada inquisitiva. Tomé un libro de portada vieja, lleno de polvo, me senté en un sillón continuo y comencé a pasar las páginas muy rápido. Entonces mi padre se levantó de inmediato, caminó hacia mí y, tomando el libro, me increpó: “¡Esto no es para jugar!”, y devolvió el ejemplar a su lugar. Desde ese día me prometí nada de libros.

Cuando mi padre murió, sus libros y todas sus cosas permanecieron resguardadas en las habitaciones de la casa, y aisladas como un doloroso recuerdo; nadie movió un solo libro en años. Años después, ya entrado en los diecisiete, sentí una inusual comezón por escribir, quizá motivado por mi necesidad de expresar algo muy fuerte en mi interior, además de contar con una imaginación desbordada. Ya sin mi padre, dos amigos suyos tomaron la batuta de mi educación, ambos era grandes lectores.

Fue gracias a Guillem Olivier, amigo de papá, que descubrí el mundo de los libros. Bastó un empujón, un hacer las paces con esos artilugios arcaicos y anticuados que eran para mí los libros. Llevo años diciendo lo siguiente: los libros me salvaron la vida. Sé que la frase parece pretensiosa (y lo es, sin duda); sin embargo, tomando en cuenta mi nula capacidad para otros menesteres prácticos (como la ciencia o los oficios), no sé qué hubiera pasado en mi vida sin los libros y el arte.

Sin duda la influencia de los clásicos fue preponderante en mi elección de lecturas; mis primeros libros fueron autores rusos de principio de siglo xix, poetas malditos, escritores cuyas obras retumbaban en mi ser, a pesar de comprenderlas muy poco. Creo que fue a los veintitrés cuando leí por primera vez De profundis de Oscar Wilde, y  me conmovió hasta las lágrimas. El libro (en realidad era una larga carta) era una confesión abierta sobre el sentir de un hombre consumado por el dolor y la desesperación, y era también la confesión sin tapujos de un artista. Ese día el nombre de Wilde se quedó guardado en mi memoria.


“Todos llevamos dentro el cielo y el infierno”
Wilde
El retrato de Dorian Gray

Esta novela habla es sobre el arte y el artista; sobre los placeres y las exaltaciones; sobre la aristocracia y el despiadado rencor. Es una historia oscura sobre el hedonismo y el arte, sobre el papel del artista en una sociedad que lo señala, lo exhibe, lo humilla, pero también lo exalta y convierte en ídolo, a quien parece justificársele todo.
           
“—Adoro los placeres sencillos —dijo lord Henry—. Son el último refugio de las almas complicadas.”

Dorian es un joven, hermoso y aristócrata, un ángel aparentemente inofensivo, capaz de provocar una admiración compulsiva y enferma que, poco a poco, se convierte en repulsión; es un rey Midas que del mismo modo que hace brillar a alguien, lo apaga por completo. Quizá su tema principal sea el narcicismo, ese amor propio del hombre llevado hasta la exaltación más grosera: el hombre como objeto de adoración. Dorian representa un semidios a quien la gente admira e idolatra. En ese sentido, la novela reflexiona sobre el papel del artista más que en su propia producción personal. ¿Es más importante su quehacer artístico o su vida personal? Esta obra invita a reflexionar al respecto y sobre otros temas.

Ahora, mientras miraba fijamente la imagen de su belleza, con una claridad fulgurante captó toda la verdad. Sí, en un día no muy lejano su rostro se arrugaría y marchitaría, sus ojos perderían color y brillo, la armonía de su figura se quebraría. Desaparecería el rojo escarlata de sus labios y el oro de sus cabellos. La vida que había de formarle al alma le deformaría el cuerpo. Se convertiría en un ser horrible, odioso, grotesco. Al pensar en ello, un dolor muy agudo lo atravesó como un cuchillo, e hizo que se estremecieran todas las fibras de su ser.


A lo largo de la trama, los personajes que se cruzan en la vida de Gray perecen a su encanto, como si la sola presencia y contemplación de éste provocara una fuente de emociones y reflexionan diversas sobre la vida, el arte, el amor y la efímera existencia. Sin duda, Oscar Wilde supo retratar a la perfección la vanidad, la enajenación, el arte, el rencor. Finalmente en 1895, Inglaterra se escandalizó cuando salió a la luz su romance con un menor de edad, Lord Alfred Douglas, poco después el padre de éste lo acosó y lo llevó a juicio, donde fue condenado a trabajos forzados por dos años, se le retiraron sus derechos como padre y su mujer e hijo tuvieron que cambiarse el apellido. Durante los juicios en su contra, se leyeron extractos de este libro.

Oscar Wilde murió el 30 de noviembre de 1900, en París a la edad de cuarenta y seis años de una infección en el oído. Su última declaración fue un tanto cómica: “Estoy muriendo por encima de mis posibilidades”.

martes, 2 de abril de 2019

“TheLibrook, un espacio para los amantes de los libros” Hoy presentamos:: El nacimiento, de Alexéi Varlámov


“TheLibrook, un espacio para los amantes de los libros”
Hoy presentamos: El nacimiento, de Alexéi Varlámov

5º libro del año 

Foto: Joy

Un hijo nos es dado

Fui uno libro entrañable, de esos que te dejan un sabor de boca entre amargo y dulce, sin duda es una buena recomendación para leerlo en tiempo de lluvia o cuando estés pasando situaciones difíciles.

Sinopsis
Esta es la historia de dos protagonistas sin nombre, con 12 años de matrimonio monótono, distante y casi al punto del divorcio, no tienen hijos y sus vidas estriban entre la monotonía y los silencios. No obstante, casi por accidente, ella queda embarazada pero con altas complicaciones, de modo que poco a poco la pareja irá trazando un endeble camino con la finalidad de salvar a su hijo. Es una novela conmovedora bajo el contexto de una Rusia contemporánea, si bien aunque se menciona una guerra, no se llega a desarrollar nada al respecto, en ese sentido la trama está más bien recargada en las miradas de estos dos personajes representantes del género humano, en una de sus múltiples facetas como padres primerizos.

La novela está plagada de silencios, reflexiones, caminatas por el bosque; narrada con una sencillez abrumadora, la historia se desarrolla en medianos capítulos en crescendo. Me encantó la fuerza de los personajes, sus vacíos, sus silencios, sus sentires, se puede sentir su separación y el repentino a razón del embarazo. Hay momentos desesperantes como cuando ella se enfrenta al sistema médico, como conmovedores y tristes y hasta esperanzadores. 

jueves, 28 de marzo de 2019

“TheLibrook, un espacio para los amantes de los libros” Hoy presentamos: Las vírgenes suicidas de Jeffrey Eugenides.


“TheLibrook, un espacio para los amantes de los libros”
Hoy presentamos: Las vírgenes suicidas de Jeffrey Eugenides.

4º libro del año 


Prohibido suicidarse después leerla


Sinopsis:
En menos de un año y medio, las cinco hermanas Lisbon, adolescentes entre trece y diecisiete años, se suicidaron. 

Los jovencitos del barrio habían estado siempre fascinados por esas inalcanzables jóvenes en flor, y veinte años después, aquellos chicos ya en la frontera de la mediana edad, intentan desentrañar el enigma de aquellas lolitas muertas que siguen fascinándolos.

Opinión:
Vaya que me costó escribir esta opinión y más que hablarte de la novela en función de su estilo y argumento, deseo compartirte esta opinión que quizá te acerca o no al libro. De entrada, Jeffrey Eugenides es uno de mis autores favoritos, he leído toda su obra, en realidad tiene poca producción, es uno de esos autores que se piensa mucho su oficio y se lo toma muy enserio, quizá su mejor novela para mi sea Middlesex, ya la he recomendado un montón de veces y quizá un día me la leo de nuevo, pero no es sobre esta obra titánica que quiero platicarles, sino de su primera novela.

Tal parece que la historia está basada en un hecho real, de ser así ¡qué pesadilla! Creo que hay varias cosas que se me escapan del libro, es la primera vez que leo algo tan descorazonado, real y al mismo tiempo desesperanzador; en todo momento, aun sabiendo el fatídico final, esperas una especie de redención, una oportunidad, algo que nos deje tranquilos sobre la decisión fatídica de estas chicas.

Si bien son cinco las protagonistas, la historia se centra prácticamente en Cecilia, la menor, y Lux la más rebelde de las hermanas. La novela es llevada a través del ojo espectador de los chicos del colegio, de modo que la voz del narrador es un “nosotros”, y a veces también se estaciona en un solo individuo. En todo caso, los chicos y las hermanas son las voces más fuertes dentro de la narración, éstos ven a las hermanas como una especie de diosas ocultas que poco a poco se van marchitando irremediablemente. En este sentido, la perspectiva de ese narrador en tercera persona del plural que se desliza y le da voz a muchas voces, no nos permite del todo penetrar en lo profundo de la psique de cada personaje, de modo que la novela propone más preguntas que respuestas.

Soy un lector del metro, he leído mucho de mis libros mientras viajo en el subterráneo. No obstante, creo que esta novela debí leerla en otro espacio, a lo mejor en un parque, un kiosco, vaya en un lugar calmado, ajeno al devenir. Me hubiera gustado sin duda, te lo recomiendo. Algo que ocasiona su lectura es sentirse que uno es un testigo distante de los hechos, alguien que presencia todo de primera mano sin realmente poder tocar a las chicas.

El final es simplemente demoledor, aun sabiendo que las chicas se suicidarán, presenciar sus muertes deja la piel chinita, además de hacernos sentir, que de algún modo ese fatídico momento nos acercó más ellas, es decir junto con los chicos, logramos finalmente ver, oír y estar cerca de las chicas. No sé, recomiendo la novela sí, bastante, pero no como otros libros que lees y disfrutas de otra manera. Sin duda es una novela con una fuerte crítica a las convenciones sociales, la religión, la sociedad, y quizá también al amor, lo que significa crecer, la soledad, el aislamiento, la juventud, el desasosiego, la muerte.


Citas
“Cecilia había emanado un virus que, transportado a través del aire, había penetrado en sus hermanas, que precisamente habían acudido a salvarla. A nadie le preocupaba cómo había contraído Cecilia el virus. La transmisión devino explicación. Las otras chicas, seguras en sus habitaciones, habían olido algo extraño en el aire, pero lo habían pasado por alto. Por debajo de sus puertas habían raptado negros zarcillos de humo, elevándose por detrás de sus afanosas espaldas para adoptar las formas malignas que en las tiras cómicas adhiere humo o la sombra: un asesino con un sombrero negro empuñando una daga, un yunque a punto de desplomarse. El suicidio contagioso lo materializó.
Pág. 148


Lo más probable es que Bonnie muriese mientras estábamos en la sala soñando con autopistas. Mary metió la cabeza en el horno poco después, al oír que Bunny pegaba un puntapié a la maleta a la que se había subido. Estaban dispuestas a ayudarse mutuamente en caso de necesidad. Es probable que Mary todavía respirase cuando pasamos por su lado camino del sótano y que, como comprobamos más tarde, estuviésemos a menos de medio metro de ella en plena oscuridad. Theres, atiborrada de píldoras para dormir que se tragó con ayuda de Ginebra, seguramente ya estaba muerta cuando nos metimos en la casa. Lux fue la última en marcharse, veinte o treinta minutos después de que nos fuéramos nosotros. Cuando huimos corriendo, gritando sin proferir sonido alguno, olvidamos detenernos en el garaje, de dónde aún salía música. La encontramos en el asiento de delante, el rostro gris y sereno, sosteniendo un mechero que le había quemado unos círculos en la palma de la mano. Había huido en el coche tal como habíamos planeado. Si nos había desabrochado el cinturón sólo había sido para entretenernos, para que ella y sus hermanas pudieran morir en paz.
Pág. 200

“Las hermanas Lisbon quisieron hacerse cargo de decisiones que conviene dejar en manos de Dios. Se convirtieron en criaturas demasiado poderosas para vivir con nosotros, demasiado ególatras, demasiado visionarias, demasiado ciegas. Lo que persistía detrás de ellas no era la vida, que supera siempre a la muerte natural, sino la lista más trivial de hechos mundanos que puedan imaginarse: el tictac de un reloj de pared, la sombra de una habitación a mediodía y la atrocidad de un ser humano que sólo piensa en sí mismo. Su cerebro se hizo opaco a todo y sólo fulguró en puntos precisos de dolor, daños personales, sueños perdidos. Todos amábamos a alguna, pero iban empequeñeciéndose en un inmenso témpano de hielo, que se encogía hasta convertirse en un punto negro y agitaba unos brazos diminutos sin  que oyéramos su voz. Después ya fue la cuerda alrededor de la viga, la píldora somnífera en la palma de la mano con una larga línea de la vida, la ventana abierta de par en par, el horno de gas, lo que fuera. Nos hacían participes de su locura, porque no podíamos hacer otra cosa que seguir sus pasos, repensar sus pensamientos, comprobar que ninguno confluía en nosotros. No nos cabía en la cabeza que el vacío que podía sentir un ser capaz de cegarse las venas de las muñecas, aquel vacío y aquella calma tan grandes….A fin de cuentas, da igual la edad que tuviesen, el que fueran tan jóvenes, lo único que importaba era que las habíamos amado y que no nos habían oído cuando las llamábamos, que seguían sin oírnos ahora, aquí arriba, en la casa del árbol, con nuestro escaso cabello y nuestra barriga, llamándolas para que salgan de aquellas habitaciones donde se habían quedado solas para siempre, solas en su suicidio, más profundo que la muerte, y en las que ya nunca encontraremos las piezas que podrían servir para volver a unirlas”.

domingo, 24 de marzo de 2019

Hoy presentamos: “Una mujer desnuda”, Lola Beccaria


“TheLibrook, un espacio para los amantes de los libros”
Hoy presentamos: “Una mujer desnuda”, Lola Beccaria

3º libro del año 
 La desnudez da miedo. A mí me lo da.

Hay libros demoledores como apretadas tuercas que necesitan salir a base de fuerza (para nada estoy diciendo que para esta novela se necesite fuerza lectora por su complejidad, pero sí por su historia) porque su creador apretó la trama hasta romper los huesos de la creación. Desde la primera página me atrapó y así hasta terminarla, es una novela volátil, vertiginosa, con una historia a ratos desoladora con tintes filosóficos pero sobretodo un profundo e íntimo relato, sin tapujos, sobre la necesidad urgente de los afectos, la necesidad del otro, de sentirse amado y necesitado.

«Tiene, como toda creación literaria que se precie, la suma de distintos recursos y diferentes lecturas derivadas de su inteligente composición y su valiente propósito. Pero alberga, sobre todo, el testimonio veraz -al amparo de un lenguaje poético que no escatima ni el tono real y realista ni los pertinentes detalles- de una mujer que desnuda su soledad y su desamparo, desnuda sus heridas más íntimas cuando la distancia lo permite y las circunstancias (quizá lo menos logrado) le obligan.

Ella es Marina Iranco recordando su historia de niña, hija única, educada “como un trofeo que se exhibe por sus logros”, exiliada del horizonte de afectos que debe construir la infancia. Estas páginas, avisa, son “un catálogo de desnudeces unidas por el hilo de una historia invisible” que habla de barreras afectivas en la niñez, de pérdidas irreparables, de prejuicios y daños inútiles; de la sexualidad infantil y sus consecuencias en el desarrollo de las relaciones afectivas. Marina Iranco: abogada, de casi 40 años, escondida detrás de la imagen que ella inventó de sí misma, de mujer dura y competitiva, excluida del territorio del amor, y amparada en la utilización del sexo como herramienta de poder frente a los hombres. Tiene prisa por ordenar y recomponer el caso que le ocupa; tiene solo una noche por delante y una moral social dispuesta a juzgar su vida exagerada, su historia de amor, y el mapa de transgresiones con que distrajo la ausencia. Siente el deber de justificarse y tiene miedo: “ahora mismo -dice- quiero echarme atrás, pero si el resultado es el silencio yo escojo las palabras”. Alguien, otro personaje, de otro autor, escribió que “una de las trampas de la infancia es que no hace falta comprender algo para sentirlo. Para cuando la razón es capaz de entender lo sucedido, las herida en el corazón ya son demasiado profundas”. No son las palabras de Marina pero son un preámbulo perfecto para su historia. Escúchenla, sin prisa y con respeto. Lo merece su desnudo».

Citas:
“No estamos mal follados solo para abajo, estamos mal follados de cuerpo entero, porque el deseo humano no es solo sexual, y el deseo no sexual que no se satisface puede producir la misma cara agria que la falta de un buen polvo. En ese sentido nos hace falta un buen meneo a todos, no hay duda”.
P. 12

“La desnudez da miedo. A mí me lo da. Ahora mismo, cuando creía estar preparada para desprenderme del ropaje que me impide mostrarme como soy, tiemblo y quiero echarme para atrás”.
Pág. 14

“Lo que ocurre con los actos que se reprimen es que, tarde o temprano, salen de golpe cuando menos lo esperamos. Y salen de la peor manera, aumentados, desaforados, para luego hacernos sentir la más terrible de las vergüenzas, lo mismo que cuando aguantamos las ganas de hacer pis durante largo tiempo, finalmente la meada que expulsamos es una catarata inagotable, y a veces se nos escapa a mitad de la calle, ante los ojos de los viandantes”.
Pág. 19  

Y toda la energía que emanaba del pene de Demián se me impregnaba en el cuerpo y pasaba adentro absorbida por mi piel, inhalada por mis poros, hecha jugo de carne masculina para condimentar mis arterias. Era una sensación desconocida e imperiosa, de ser tomada y a la vez integrada, de ser inválida y a la vez complementada. Aunque con la presciencia…”
Pág. 74

“Aprendí que la vida con los demás era un toque efímero, y que cuanto más intensidad consiguiera sacarle a esos esporádicos y brevísimos chispazos de intimidad, más sentiría que tenía razón de estar viva”
Pág. 81

“La felicidad es un dilema entre dos mundos. Uno exterior, donde buscamos la aprobación de los demás, y otro interior, donde se cuecen los instintos, donde late el deseo auténtico”
Pág. 82

“Y si el amor no era para mí, porque nadie me enseñó a ganármelo, porque nadie me enseñó a pedirlo o a merecerlo, porque sólo me fue regalado en un instante para luego evaporarse como había venido, si el amor no era para mí, me quedaba el sexo. A través del sexo conseguía al menos el acercamiento a otros cuerpos; ese momento de intimidad que proporciona el contacto erótico era para mí lo más parecido a poseer a alguien afectivamente, aunque sólo fuera por unos minutos o hasta por unas horas. Lo que tiene de mágico el sexo es que cuando se practica hay una posición recíproca. Y por más que el otro tenga novia, o amante, o esposa e hijos, allí no está ni su recuerdo cuando uno se entrega a las caricias del presente”.

Pág. 83

“El sexo es un rapto de locura que durante su disfrute aleja de la realidad cotidiana, borra momentáneamente del cerebro los datos familiares y olvida a los seres queridos. Todo lo que uno es, excepto el deseo carnal, queda suspendido, como un saco de nubes por encima del cuerpo, mientras se folla. Y entonces el otro cuerpo es la única frontera a traspasar, la única región a explorar durante el acto. El punto álgido del orgasmo provoca por unas décimas de segundo la desconexión total de la mente. Nada existe durante el clímax, tan solo la subida brutal del placer, y ese placer pertenece a quién lo da, no a la novia o a la esposa, sino la prostituta que realiza el servicio, o al amante de turno, o en mi caso, a mí misma”.
Pág. 84

“Lo que Demián me hizo comprender aquella tarde fue que uno no se hace útil o habilidoso para complacer a los demás sencillamente porque sí, porque es un mono amaestrado haciendo lo que los otros quieren, sino que complaciendo a quienes nos importan cumplimos nuestra propia necesidad, por más insana o tortuosa que ésta sea.


martes, 19 de marzo de 2019

“TheLibrook, un espacio para los amantes de los libros. Hoy presentamos: “No voy a pedirle a nadie que me crea”, del mexicano Juan Pablo Villalobos".

“TheLibrook, un espacio para los amantes de los libros”

Hoy presentamos: “No voy a pedirle a nadie que me crea”, del mexicano Juan Pablo Villalobos.

No voy a pedir que creas lo que te digo.
Julio Sarabia



No tenía ni idea de quién carajos era Juan Pablo Villalobos, pero sin duda he dado con un acontecimiento literario. Esta novela me gustó por dos razones primordiales:

A)     La compré en el metro Tacuba, estaba ahí como no queriendo la cosa, acomodado (quizá más bien olvidado) en el puesto de una chica que vendía solo libros de autoayuda; cuando lo vi me pareció extraño y lamentable, casi tuve lástima de él, fue como encontrar una joya entre tantas piedras. Lo curioso es que no lo compré ese día, sino una semana después de pasar por el mismo lugar y adoptarlo. 
B)      Hay muchas maneras de escribir una novela (y muchas lecturas), y esta es sin duda una de las más divertidas y complejas. Estamos frente a un merecido premio Herralde. Es una novedad de 2016 y la puedes conseguir en Librerías Gandhi, quiero leer más del autor.

Argumento: Juan Pablo (el personaje) llega a Barcelona captado en México por una organización mafiosa, adonde le metió un primo (que será asesinado, o no, aquí no hay certeza de que lo que sucede realmente ha sucedido), en calidad de enlace para una actividad ilegal, pero sobre todo amenazante. De manera que va a ser manejado por esa organización que traspasa fronteras y está incrustada en la sociedad catalana.

Estilo: La novela incluye un festivo juego de perspectivas dislocadas, una colisión de géneros. Confronta la voz del narrador, su tembloroso testimonio, con el diario desquiciado de su novia (que vive prácticamente en la indigencia), con las cartas de su difunto primo y con los largos correos que le envía su madre, una mujer que habla de sí misma en tercera persona con una ternura cínica que resulta incluso encantadora.

La novela, de hecho, no tiene final y queda varada, sin condescender a solucionar los embrollos que atenazan al pobre Juan Pablo. No obstante la novela siempre fue eso, una suerte de embrollos, citas literarias, humor, sátira que dudamos sea o no verdad, una especie de autobiografía novelada que tiene más de ficción que otra cosa, ya sea porque los personajes son tan reales viviendo cosas irreales o porque la realidad supera la ficción que los personajes tiene que ser eso, una ficción.

Dibújame un cordero